Inicio > Sin categoría > La pluma a un lado y la cuchara en mano…

La pluma a un lado y la cuchara en mano…

 Ejecutivos y colaboradores de Grupo Scotiabank decidieron quitarse el traje y la corbata para convertirse en los dueños y amos de la construcción, entre mezcla y tabique demostraron su talento por ayudar a familias de la localidad de Tlacotepec de  José Manso, en el municipio de San Salvador el Verde, estado de Puebla, en el cumplimiento de  su compromiso y seguimiento en la edificación  de las cinco casas financiadas  a Hábitat para la Humanidad México, A.C.

 

Con la colaboración de 34 voluntarios se destacó la relación del grupo con la comunidad como resultado del seguimiento que se les ha dado. Entre el “No vino a ordeñar la vaca” y el tutearse los unos a los otros se escucha como una voluntaria de Grupo  Scotiabank le grita a Jorge, el maestro albañil, “¿A cuánto está el hilo del tabique?, ¿a qué altura?”, como toda una buena aprendiz y supervisora de la obra.

 

La primer misión a la que se tuvo que enfrentar el grupo de voluntarios fue el colado del techo de la primera casa que iba a ser terminada, misma que en cuestión de hora y media, con el arduo trabajo del equipo, hicieron la mezcla y jugaron su vida en el malabarismo de la escalera de madera, a la que los albañiles llaman andamio, que los hacia llegar al techo. Una vez terminada la misión del colado y aplanado del techo, los albañiles que fueron desplazados por los voluntarios y que terminaron simplemente apoyando y supervisando  la construcción, a instrucciones de la dueña de la casa se dieron a la tarea de hacer el anuncio y llamado al pueblo por la culminación de la primer casa, con chifladotes de pólvora, prendieron los fuegos pirotécnicos e hicieron la convocatoria a dar el visto bueno de la construcción y convivir con el banquete preparado por los beneficiarios anfitriones, que prosiguieron a sacar la copa de incienso, la flores y el agua bendita para regarla sobre el techo, esperando y deseando que con el ruido de los cuetes la casa jamás este callada ni triste, con la alegría de la compañía de los voluntarios la casa jamás este sola, que con el agua que fue rociada la casa jamás sea cuarteada o colapsada y con el humo del incienso se ahuyenten las malas vibras que pudieran rondarles.

 

Los albañiles de la obra preguntaban “¿y ellos quiénes son?,¿de donde vienen?”, al recibir la respuesta de “son de un banco que vienen a apoyar donando su trabajo”, respondieron “¿a poco los del banco ayudan?” y para respuesta bastaba ver las acciones de los voluntarios.

 

Con la actitud de “Hasta que se oculte el sol a construir”, “sino me ensucio la manos, no me sabe el venir”  deciden incorporarse a las otras dos casa en las que fueron distribuidos sus compañeros y seguir con la misión de construcción, pasaron las horas y  se escucha el grito de Sostenes, la beneficiaria apoyada por la brigada, que les dice “¿No quieren comer?, se está enfriando” y la aclaración de sus compañeras “Su verdadero nombre es Sostenes pero todo el mundo le dice Maribel, nos gusta más”

 

Entre los consejos de cuidado y construcción de las mujeres de la comunidad que se entregaron y se mostraron más que agradecidas por el trabajo de voluntariado, se nota la reunión de mujeres de ciudad y mujeres de la comunidad que al ver las manos de las que pegaron tabiques les recomendaban, por su experiencia de trabajo comunitario, “Póngase cáscara de plátano para que no se le maltraten las manos por la construcción” y una vez dicho se camina a poder comer y reponer energías para seguir trabajando.

 

Entre risas y esfuerzo, todos resultan expertos de construcción y admiradores del trabajo del albañil “Uno no sabe lo que cuesta su trabajo hasta que lo hace, que pesado”.

 

Los voluntarios demostraron las ganas de ayudar y ser parte de la comunidad demostrando su voluntad construyendo de sol a luna, uniéndose los unos con los otros y con la actitud de alegría por estar en el lugar y momento adecuado como dijeron algunos.

 

La construcción de casas no fue impedida por el clima, que entre el sol radiante que derretía los hielos en un instante, era contrastado por la lluvia que limpiaba el sudor de los constructores y que no detenía el paso de la voluntad humana del grupo que estaba conformado por miembros de Scotiabank del Distrito Federal, Puebla y Veracruz, unos acompañados por familiares otros más por amigos pero todos por la misma causa unidos por edificar no sólo los sueños de cinco familias, sino la grandeza del poder tener el calor de hogar de una vivienda adecuada.

 

A punto de terminar el día la misión fue cumplida y sólo para checar la calidad del trabajo se escucha como se pregunta: “Haber maestro califique como me quedó”, el maestro  albañil haciendo gala de su experiencia dio el visto bueno diciendo “esto ha quedado excelente, muy bien”. Logrando la satisfacción total de los voluntarios y la gratitud de Hábitat para la Humanidad México, A.C. quienes trabajaron de la mano ante tal hecho de voluntad, trabajo y esfuerzo en la defensa de la causa por una vivienda adecuada.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Categorías:Sin categoría
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: